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La columna de Fleischer Haro LAS PANDILLAS

              LAS PANDILLAS

Los jóvenes inquietos que participan en actividades que se salen de control y que repercuten en el vandalismo, se les llaman actualmente “grupos aislados” si hay diferencias y enfrentamientos entre los adolescentes de distintas colonias pero no existen focos de alarma manifestaron en la Dirección de Atención Ciudadana de Seguridad Pública Municipal.

El acercamiento de los menores ha proliferado por la influencia de los amigos, los medios de comunicación y la falta de unidad familiar.

Las pandillas se encuentran esparcidas en todos los puntos geográficos de la ciudad y hasta en las áreas rurales como en la calle doce y el molino de Camou.

El gran problema que enfrentan las autoridades, los padres de familia y la comunidad hermosillense es que adolescentes de ambos sexos se están incorporando a estas agrupaciones a edades más tempranas, existen pandilleros de once años inmersos en ellas, lo que se refleja en los niños de la calle.

En la ciudad hay un aproximado de 130 pandillas o más, que por sus actividades delictivas son consideradas peligrosas, a pesar del esfuerzo de las autoridades el graffiti (daños en propiedad ajena) continúa vigente, siendo ésta una forma de  expresión que utilizan los jóvenes de las bandas de la localidad, además se apersonan en los panteones por grupos y destrozan lápidas, jardineras, cruces y se roban los crucifijos.

Las autoridades deben atacar los problemas menores, no dar oportunidad que crezcan y no se puedan controlar, no se debe ser tan paternalista.

Los Sonorenses no queremos que nuestros hijos sean como la “Bando los Panchitos” de la ciudad de México.

Para atacar de fondo el problema del pandillerismo  que cunde en la ciudad, modestamente sugiero: la Jefatura de Policía y Tránsito municipal en coordinación con la Agencia Ministerial de Investigación Criminal, Policía Estatal Preventiva, realicen operativos diariamente, llevando un control de reincidentes en colonias más conflictivas de la ciudad, que se revisen constantemente los  permisos para venta y consumo de bebidas embriagantes en los bares establecidos, y así aplicar la Ley 82 de alcoholes y el bando de policía y gobierno.

Además cachar y amonestar a las personas que sean sorprendidas ingiriéndolas en la vía pública, ya que esto conlleva a cometer actos inmorales y alterar el orden, así como también en la ejecución de órdenes de aprehensión.

Para tal efecto y mayor coordinación con la Secretaría de Hacienda del Estado, se debería contar con la participación de inspectores de fiscalización que serían comisionados de una manera permanente en el cometido para el requerimiento y  revisión de dichos permisos.

Con las acciones que realicen ambas direcciones, se actuaría en todos sentidos, combatir de fondo el problema del pandillerismo que está muy relacionado con el consumo de bebidas embriagantes,  narcomenudeo, delitos del fuero común, portación de armas y demás, por lo anterior  no se aceptaría tolerancia donde se origine el problema.

Diferentes Asentamientos de la ciudad se quejan constantemente que lo más preocupante es que las autoridades no hagan nada al respecto, ya que siempre llegan tarde a las denuncias o simplemente no las atienden, nadie se enfrenta a los pandilleros que gozan del fuero de las influencias.

Con los operativos  que se realicen, también se dará un gran paso para disminuir la incidencia delictiva  provocada por el fenómeno social, lo que se pretende es atacar el problema de fondo, porque de forma se podría realizar en un solo día la detención de individuos que cometen faltas administrativas y violan el bando de policía y gobierno.

Se haría extensivo al primer cuadro de la ciudad (zona comercial) para abatir el índice de delitos que se han incrementado en los últimos días.

Así mismo se realizarían operativos en centros nocturnos para detectar y evitar que menores de edad asistan a este tipo de lugares, donde en caso de descubrirse se sancione al propietario del antro y si hay  reincidencia se clausure el lugar por tiempo indefinido.

Cabe abundar que se atenderían los delitos menores en su verdadera magnitud; es decir, si no se pone atención a cosas pequeñas, a medida que pase el tiempo éstas se multiplican hasta convertirse en un problema serio.

La competencia municipal es este campo, será debidamente observada conforme a derecho, buscando siempre una optima coordinación con los demás órganos de gobierno encargados de seguridad pública, sea Estatal o Federal.

El enfoque en las metas de este reglón es claro: Muchas corporaciones tienen como objetivo no fallar en la respuesta al crimen. La Jefatura de Policía y Tránsito Municipal, deberá optar por prevenir.

De ahí que es indispensable una adecuada tecnología, saber y conocer los problemas que se presentan en cada colonia (urbana o rural) formas, modos, tiempos, lugares y ocasión, instrumentar  medidas de vigilancia en los sectores específicos.

Roberto Fleischer Haro.

Es miembro de la IV generación de egresados de la Escuela de Policía del Estado de Sonora.

Registro Nacional de Seguridad Pública FEHR440205H26223583 de fecha 12/19/2000

E mail robertf.haro@hotmail.com